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En el Día Internacional de los Derechos Humanos, exigimos una transformación de la ONU que fortalezca la rendición de cuentas y sirva a los pueblos, no a los presupuestos

En respuesta a la crisis financiera, el Secretario General de la ONU propone una reforma que debilitaría gravemente el trabajo de los Relatores Especiales del Consejo de Derechos Humanos y los Órganos de Tratados, desmoronando las capacidades de un sistema que ya está fallando a las personas más marginadas y subrepresentadas. Exigimos una verdadera transformación institucional que garantice mayor rendición de cuentas a los perpetradores de abusos y violaciones de derechos humanos, y una protección efectiva para las comunidades afectadas.

En nuestro trabajo con comunidades afectadas por violaciones de derechos humanos, a menudo nos dicen que las visitas y recomendaciones de los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos – como la Relatoría Especial sobre el Derecho a la Alimentación – y las recomendaciones de los Órganos de Tratados dan visibilidad a los riesgos y perjuicios que enfrentan, orientan a los Estados para prevenir o reparar esos daños, y garantizan la rendición de cuentas por las obligaciones bajo los tratados de derechos humanos de la ONU.

Aunque el Sistema de Derechos Humanos no ha logrado detener genocidios y otras atrocidades graves, el trabajo de los Procedimientos Especiales y los Órganos de Tratados – llevado a cabo por expertos independientes que trabajan sin remuneración – ha desempeñado un papel decisivo en la corrección de injusticias y destaca como una de las partes más importantes del sistema para las y los titulares de derechos.

A pesar de esta realidad, la reforma ONU80 (UN80 Initiative) amenaza con reducir los presupuestos esenciales para garantizar el trabajo de los mandatos de derechos humanos, incluyendo recortar el apoyo técnico proporcionado por ACNUDH, necesario para responder cartas de alegaciones de los titulares de derechos, preparar informes y realizar otros trabajos críticos de monitoreo. El pilar de derechos humanos de la ONU ya está gravemente subfinanciado, recibiendo apenas alrededor del 1% del presupuesto total de la ONU, y los recortes propuestos afectarían de manera desproporcionada nuevamente el trabajo en derechos humanos, debilitando aún más la protección para quienes están en mayor riesgo. Nos preocupa porque ya comenzaron las fusiones de mandatos esenciales y se anunció que la reducción del número de visitas a países introducida en 2025 continuará sin cambios en 2026, con solo una visita prevista. Además, aunque el trabajo de estos mandatos se basa principalmente en Ginebra, las decisiones las toma la Asamblea General de la ONU en Nueva York, a través de un proceso muy opaco, sin la debida consulta con un grupo diverso de la sociedad civil y las comunidades afectadas, ni siquiera con los titulares de los mandatos de derechos humanos correspondientes.

«La credibilidad y legitimidad de la ONU ya han sido seriamente cuestionadas debido a su fracaso para detener el genocidio en Gaza, los numerosos abusos cometidos por corporaciones transnacionales y la destrucción de nuestra naturaleza. Debilitar aún más los mandatos de derechos humanos profundizaría la crisis de legitimidad. Necesitamos una transformación de la ONU que ponga a las personas y al planeta en el centro y fortalezca esos mecanismos que sirven a la gente, no una reforma apresurada y de reducción de costos que trata superficialmente los síntomas dejando intactas las causas estructurales», afirma Sibylle Dirren, representante permanente de FIAN en Ginebra.

Hacemos un llamado a todos los Estados miembros de la ONU para que paguen sus contribuciones y defiendan activamente el funcionamiento pleno e ininterrumpido de los Procedimientos Especiales y los Órganos de Tratados. Los miembros que se hayan comprometido a respetar, proteger y cumplir los derechos humanos deberán garantizar que cualquier reforma asegure la rendición de cuentas, el acceso a la justicia y recursos efectivos. Una reforma que se realice con las personas que sirven al sistema sin remuneración – los Relatores Especiales y los miembros de los comités de los tratados – y con aquellos que tienen el mandato de defender: las y los titulares de derechos humanos. Hacemos un llamado a la sociedad civil para que se una y alce su voz por una verdadera transformación de la ONU.

Persona de contacto: Sibylle Dirren, dirren@fian.org