Décadas de lucha por la Reforma Agraria
El gobierno filipino debe completar la distribución de tierras y la prestación de servicios de apoyo esenciales entre los agricultores beneficiarios.
A pesar de que el Programa Integral de Reforma Agraria (CARP, por sus siglas en inglés) fue creado hace 27 años como una medida de justicia social que podría garantizar el derecho humano a una alimentación adecuada y a la nutrición de millones de personas en las áreas rurales de Filipinas, éste todavía no ha sido implementado en su totalidad. Aunque desde FIAN Internacional y FIAN Filipinas elogiamos las recientes acciones llevadas a cabo por el Departamento de Reforma Agraria (DRA), nos gustaría recordar que se necesita completar con urgencia la efectiva implementación de la reforma agraria para conseguir la justicia social en el país. Continuamos expresando nuestra solidaridad con los agricultores sin tierra, y realizamos un llamamiento para que el gobierno filipino ponga fin a esta larga lucha de décadas por la reforma agraria.
Existen dos casos que demuestran la ineficaz implementación del CARP y la violación a manos del gobierno del derecho de los agricultores a una alimentación adecuada y a la nutrición.
En el segundo caso, la reforma agraria de las 6 453 hectáreas de Hacienda Luisita, en la provincia Tarlac, se encuentra estancada. A día de hoy, la mayoría de los 5 990 agricultores beneficiarios todavía no tenían el control de sus tierras a causa de los contratos informales de arrendamiento, en general de hasta tres años, que habían firmado, obligados por las circunstancias, con el arrendador, en general personas influyentes política y económicamente, a cambio de unos pequeños préstamos anuales con los que sustentarse. El DAR ha fracasado de nuevo a la hora de prestar los servicios esenciales de apoyo económico, como por ejemplo la entrega de semillas, bombas de agua o insumos agrícolas a los beneficiarios, para que estos puedan trabajar sus tierras y alimentar a sus familias sin tener que recurrir a contratos onerosos de arrendamiento. Al mismo tiempo, los beneficiarios que no alquilaron sus terrenos a los arrendadores continúan sin recibir servicios de apoyo.
La reforma agraria no solo queda garantizada en la Constitución filipina. Como hemos apuntado anteriormente, Filipinas también es uno de los Estados Parte del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), pacto que consagra el derecho a una alimentación adecuada. Consecuentemente, el gobierno filipino debe cumplir con este derecho fundamental mediante la implementación del CARP, asegurándose de que los agricultores beneficiarios reciban los terrenos que legalmente les corresponden y prestando los servicios de apoyo necesarios. Estos prerrequisitos son fundamentales para que estas personas puedan alimentarse adecuadamente tanto a sí mismas como a sus familias.
FIAN Internacional y FIAN Filipinas exigen el respeto, la protección y la satisfacción del derecho humano a una alimentación adecuada y a la nutrición a través de la implementación eficaz del CARP.