| 11-11-2016

En movilización contra la expropiación de los bienes comunes

La cuarta serie se centra en las dificultades a las que han de enfrentarse el mundo rural a pesar de jugar un papel primordial en la alimentación de la población mundial y en la conservación de la humanidad como un todo.

Los pueblos rurales, que representan al menos la mitad de la población mundial, son fundamentales para la estabilidad y la sostenibilidad de la sociedad, al ser quienes producen nuestra comida, mientras viven en relación directa con la Madre Tierra. A pesar de ello, los pueblos rurales están siendo despojados de sus bienes naturales. Mientras su acceso y control sobre los recursos naturales se está viendo cada vez más limitado, su entorno está siendo contaminado y destruido. Como resultado, estas poblaciones no pueden mantener ni desarrollar su economía territorial ni ganar un salario que les permita vivir dignamente. Esta situación lleva a estos pueblos a sufrir hambre y malnutrición de un modo desproporcionado.

Además de esto y a pesar del importante rol que juegan en la conservación de la humanidad, la mayor parte de ellos y ellas se enfrentan a la sistemática violación de sus derechos. El alarmante número de asesinatos y actos violentos hacia los pueblos rurales que defienden sus bienes (como defensores de los derechos humanos) es reflejo de que la legislación actual y los mecanismos nacionales e internacionales son insuficientes.

El sistema existente de derechos humanos muestra un enfoque sesgado contra los pueblos rurales y la protección de la relación fundamental que existe entre la dignidad humana y la natural está subdesarrollada. ¿Cuáles son los planteamientos necesarios para asegurar que las comunidades rurales no sean despojadas de sus medios de vida?

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