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ACCESO A LA TIERRA Y A LOS RECURSOS PRODUCTIVOS
La mayor parte de las personas hambrientas y malnutridas viven paradójicamente en los lugares donde se produce la comida, en las zonas rurales. El 50% de las personas que sufre hambre son pequeños campesinos marginados. Otro 22% son personas sin tierra, que ganan dinero como trabajadores agrícolas o en actividades informales de las economías rurales. La falta de acceso a los recursos productivos (especialmente a la tierra) es una de las razones clave por las que las personas sufren hambre sistemática y crónica.
Los pequeños campesinos son muchas veces víctimas de procesos de desarrollo, por los que quedan despojados de sus tierras o se ve amenazado su acceso a recursos. Muchos individuos, grupos o comunidades carecen de una tenencia segura, del acceso a servicios de extensión agrícola o de oportunidades de comercialización. Las mujeres suelen estar a menudo particularmente discriminadas. A pesar de su gran contribución a la producción agraria, en la mayoría de los casos las mujeres no poseen tierra propia o no tienen acceso a programas relevantes, como las iniciativas de reforma agraria y otros recursos productivos, por ejemplo, a créditos o tecnología. 