La visión de FIAN...

Children in South Africa

es un mundo protegido contra el hambre, en el que toda persona disfrute plenamente de sus derechos humanos en dignidad, en especial del derecho a una alimentación adecuada.

El hambre en el mundo

no es un problema de escasez de recursos. Con el alimento producido se puede alimentar a toda la población mundial. No obstante, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación FAO estima que más de 850 millones de personas sufren hambre y desnutrición en el mundo. Tan solo un pequeño porcentaje de estas personas es víctima de catástrofes naturales o guerras civiles. La gran mayoría sufre hambre crónica.

 "Cada cinco segundos un niño menor de 5 años muere de hambre o de enfermedades relacionadas con la malnutrición. Cada cuatro minutos una persona pierde la vista por falta de vitamina A. Más de 852 millones de personas no tienen suficiente a diario alimento para llevar una vida normal. Esto es una vergüenza para la humanidad. Ya es hora de que se respete el derecho a la alimentación." Jean Ziegler, relator anterior especial de las Naciones para el derecho a la alimentación.

La situación es paradójica:

si bien el grupo de afectados por el hambre en las zonas urbanas es el que crece mas velozmente, la mayoría de las personas que sufren hambre sigue viviendo en las zonas rurales, ¡donde se produce el alimento! El hambre afecta más al campesinado a pequeña escala que a otros grupos. Muchos de ellos viven en tierras poco rentables en zonas remotas o montañosas, amenazadas de sequías, inundaciones, deslizamientos de tierra. Las personas sin tierra intentan sobrevivir con los ingresos obtenidos trabajando en condiciones precarias como obreros agrícolas. Otros grupos marginados son los pescadores, cazadores y pastores. Las mujeres y las niñas sufren especialmente del hambre y la desnutrición.

El hambre y la desnutrición

están especialmente arraigados en los grupos marginados y discriminados a nivel social, político y geográfico. Los gobiernos desempeñan un papel fundamental en la creación y la salvaguarda del acceso a los recursos productivos, como la tierra, las semillas y el agua, así como a transferencias sociales, como programas de renta mínima. Los Estados tienen la obligación, jurídicamente vinculante de proteger, respetar y garantizar el derecho a la alimentación en sus territorios y en todo el mundo. Sin embargo, muchos Estados no tienen la voluntad política requerida para el cumplimiento de estas obligaciones. Los movimientos sociales y las organizaciones no gubernamentales instan a los Estados a que rindan cuentas por sus violaciones del derecho a la alimentación.