| 09-11-2017

Reforzando los derechos de las mujeres rurales

La amenaza al derecho a la alimentación y a la nutrición de las mujeres rurales está estrechamente unida a las normas y prácticas patriarcales dominantes que discriminan a mujeres y niñas, según recoge el texto de la sociedad civil enviado a la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer.

Con motivo de la 62 edición de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, FIAN Internacional, como secretario de la Red Mundial por el Derecho a la Alimentación y a la Nutrición (GNRTFN), junto con otras 25 organizaciones, ha llevado a cabo una contribución por escrito en defensa del derecho a la alimentación y a la nutrición de las mujeres rurales.

El texto subraya que las amenazas de género que afectan al derecho a la alimentación y a la nutrición de las mujeres de zonas rurales están estrechamente conectadas con las normas y prácticas del patriarcado dominante, que discriminan a mujeres y niñas. Asimismo, el documento señala al actual modelo económico y de desarrollo como causa, conocido por buscar de beneficio, explotar a las personas y los recursos y estar orientado al crecimiento.

En concreto, el texto pone el foco sobre la amenaza a los medios de vida de las mujeres rurales productoras, la dificultad de acceso a un trabajo decente para las trabajadoras rurales y la importancia de la salud sexual y reproductiva y del derecho a la plena realización del derecho a la alimentación y a la nutrición de las mujeres. Asimismo, el texto profundiza en la precaria situación de las mujeres y niñas indígenas, el histórico aislamiento del derecho a la alimentación y a la nutrición de las mujeres en los textos legalmente vinculantes de los tratados internacionales de derechos fundamentales; y termina con una serie de peticiones clave para garantizar el derecho a la alimentación y a la nutrición de las mujeres rurales.

El texto se encuadra en el marco de la implementación formal de la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030. Esto marca el comienzo de una nueva fase de control del desarrollo, ya que todos los países trabajan para aplicar los ODS – incluyendo el Objetivo 2 de Hambre Cero y el Objetivo 5 de Igualdad de Género – en sus respectivos contextos nacionales. Al mismo tiempo, da la oportunidad a la sociedad civil de recordar a los estados la necesidad de garantizar los derechos humanos y aborda las causas estructurales del hambre y la malnutrición y la efectiva participación de las mujeres en su monitoreo.

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