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¡Detengamos inmediatamente el acaparamiento de tierras!


Inicio de la Accción: 07-04-2010 - Fin de la Acción: 19-05-2010

Rechacemos los principios promovidos por el Banco Mundial sobre inversiones agrícolas "responsables".

El acaparamiento de tierras niega el acceso a dichas tierra a las comunidades locales, destruye sus medios de subsistencia, reduce el espacio de las políticas agrícolas que benefician a los/as campesinos/as, acelera la destrucción de los ecosistemas y el cambio climático y distorsiona el mercado favoreciendo intereses cada vez mas concentrados de la agroindustria y el mercado global, en vez de apoyar la agricultura sostenible campesina para mercados regionales y locales y para las generaciones futuras. Por lo tanto, el acaparamiento de tierras viola los derechos humanos. Sin embargo, el Banco Mundial, a través de la creación de unos principios voluntarios sobre inversiones agrícolas responsables, intenta evadir la prohibición necesaria del acaparamiento de tierras con la promesa de que estos principios evitarán las consecuencias desastrosas mencionadas.

Por favor, envíe cartas a su gobierno pidiendo que no apoye el acaparamiento de tierras ni los principios del Banco Mundial. Exija a su gobierno que promueva el cumplimiento de la declaración final de la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrolla Rural (CIRADR) y las recomendaciones de la Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD por sus siglas en inglés).

Por favor, envíe la carta incluida abajo - por fax, correo o e-mail - al Presidente/Primer Ministro y al Gobernador del Banco Mundial (usualmente el Ministro de Finanzas) de su país. Aquí encontrará una lista de los gobernadores de cada país del Banco Mundial: http://siteresources.worldbank.org/BODINT/Resources/278027-1215526322295/BankGovernors.pdf)        

Si recibe una respuesta a sus cartas, por favor informe a FIAN al respecto.

Antecendentes

En respuesta al reciente aumento del acaparamiento de tierra, con la que inversiones privadas, y públicos así como grandes bancos, fondos de inversiones y corporaciones agroindustriales están rentando o comprando decenas de millones de hectáreas de buenas tierras de cultivo en Asia, África y América Latina para producir alimentos y combustibles, el Banco Mundial (BM) promueve el seguimiento de siete principios para asegurar el éxito de estas inversiones. La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación  (FAO por sus siglas en inglés), el Fondo Internacional de Desarrollo de la Agricultura (FIDA), y la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD por sus siglas en inglés) han accedido a unirse al BM para impulsar colectivamente estos principios. Su punto de partida es el hecho de que la actual fiebre del sector privado por comprar tierras agrícolas es arriesgada. El BM acaba de finalizar un estudio que muestra la magnitud de esta tendencia, basada principalmente en la transferencia de los derechos sobre las tierras agrícolas de los países en desarrollo a inversionistas extranjeros. El BM parece estar convencido de que cualquier flujo de capital privado que expanda las empresas agroindustriales transnacionales donde aún no hayan penetrado es bueno y se debe seguir permitiendo, de tal modo que el sector corporativo pueda extraer más riqueza del campo.  Dado que estos negocios de inversión conllevan una privatización masiva y la transferencia de derechos de la tierra, el BM quiere hacerles  cumplir unos cuantos criterios para reducir los riesgos de inesperadas reacciones sociales y para suavizar la irritación de los medios de comunicación y los/as ciudadanos/as del Norte. Los criterios son: respetar los derechos de los actuales usuarios de la tierra, el agua y otros recursos (compensándolos por la pérdida), proteger y mejorar los medios de vida a nivel familiar y de la comunidad (proporcionando empleos y otros servicios sociales) y no dañar el medioambiente. Éstas son las ideas centrales en los siete principios del BM para lograr un acaparamiento de tierras "socialmente aceptable".

Estos principios no cumplirán sus objetivos aparentes. Más bien es un movimiento que intenta legitimar el acaparamiento de tierras. El principal problema es la crisis global de alimentación con más de mil millones de personas hambrientas, la gran mayoría de ellas siendo productores/as de alimentos. Entonces, la pregunta verdadera es: ¿Qué clase de cultivos y sistemas de alimentación alimentarán a la gente con un precio al alcance de todos, de una forma que no les enferme, y que ofrezca a los/as agricultores/as un salario adecuado y un digno nivel de vida, conservando la tierra y la biodiversidad para futuras generaciones? Las respuestas a estas preguntas fueron dadas hace años por organizaciones de campesino/as, IAASTD1 y otras investigaciones científicas. Estas respuestas han sido desechadas porque no tenían cabida en el paradigma de las empresas agroindustriales y los fondos de inversiones. Durante las décadas pasadas el apoyo a la agricultura campesina ha sido desmantelado en un contexto de "ajustes estructurales" y "cooperación para el desarrollo". Facilitar que individuos, grupos de inversionistas, corporaciones y/o gobiernos se apoderen  a largo plazo de las tierras agrícolas de las comunidades rurales es totalmente inaceptable, no importa que pautas se sigan. Los principios del BM, que son de seguimiento voluntario para el sector privado, pretenden distraer del hecho de que lo imprescindible en este momento son políticas públicas radicalmente nuevas, obligatorias y efectivas que regulen diversos ámbitos de la inversión, el mercado financiero y la agricultura para poder superar las múltiples crisis que generan estos intereses creados en la alimentación, la sostenibilidad agrícola y el clima.

1 Esta evaluación fue fruto de un proceso multidisciplinario e intergubernamental que duró 5 años y contó con la participación de una pluralidad de interesados, además de todas las agencias especializadas de la ONU involucradas en alimentación, agricultura, recursos naturales, medio ambiente y salud. Esta evaluación que ha sido aprobada por 58 gobiernos, llegó a la conclusión que es necesario un cambio radical de las políticas agrícolas para erradicar el hambre.

El mandato de la Red de Emergencia

Con el acaparamiento de tierras, el paradigma de la globalización ha llegado al sector primario de las economías nacionales, sectores que son absolutamente esenciales para la libre determinación de pueblos y para la soberanía alimentaria de nuestros países. El acaparamiento de tierras encaja bien en la estrategia de profundizar la mercantilización de la naturaleza, la agricultura en favor de un grupo pequeño de "inversionistas" y sus compañías transnacionales.  El sistema de producción de alimentos por las compañías socava sistemáticamente el derecho a una alimentación adecuada de los/as campesinos/as en países que sufren de inseguridad alimentaria, y también de todos/as nosotros/as. Un acceso equitativo a la tierra y los recursos naturales como condición previa para una agricultura campesina, descentralizada, sostenible y autónoma debe  ser defendido como un componente central del derecho a la alimentación adecuada.

Acción Urgente de FIAN 1002 WB

Carta en Idioma Original:

Dear Mr/Ms,

The FAO estimates that in the last three years 20 million hectares have been acquired by foreign interests in Africa only. A global process is underway whereby powerful foreign private and public investors conclude agreements with states for taking possession of and/or controlling large surfaces of land (many involving more than 10,000 hectares and several more than 500,000 hectares), which are relevant for current and/or future food security of the host country.

These large-scale land acquisition deals, most commonly known as land grabbing, will have a severe impact on the enjoyment of human rights of the local population, particularly on their right to adequate food. Land grabbing - even where there are no related forced evictions - denies land for local communities, destroys livelihoods, reduces the political space for peasant oriented agricultural policies and distorts markets towards increasingly concentrated agribusiness interests and global trade, rather than sustainable peasant agriculture for local and national markets and for future generations. Since foreign land acquisition is profit-oriented and largely for exports, it will foster the introduction/deepening of an industrial agricultural mode of production in the host countries. This mode of production will accelerate eco-system destruction and the climate crisis. Promoting or permitting land grabbing, therefore, violates the International Covenant on Economic, Social and Cultural Rights. It also undermines the UN Declaration on the Rights of Indigenous Peoples.

In response to the new wave of land grabbing, the World Bank has recently finished a study on large-scale land acquisition for agriculture in 20 countries and at the same time is promoting, in collaboration with FAO, IFAD and UNCTAD, a set of principles to guide its own operations and the responses from governments and other actors to large-scale land acquisition. Given the low levels of investment in agriculture, particularly in Africa, they argue that any investment-public or private-in lower income countries and rural areas is desirable in principle and that adherence to certain standards can make these deals a "win-win" opportunity for local people.

These principles will not accomplish their ostensible objectives. They are rather trying to   legitimize land grabbing. Facilitating the long-term foreign takeover of rural people's farmlands is completely unacceptable no matter which guidelines are followed. The WB's principles, which would be entirely voluntary, aim to distract from the fact that what is needed is radically new and effective regulation of investment in response to the global financial, food and climate crises.

What needs to be done is well-known: Broaden the economic base to produce food of  peasants, landless groups and indigenous communities by facilitating a secure access to sufficient land and water ressources as well as to fair credits and markets. Substantially invest in agro-ecological peasant farming, combining modern and traditional knowledge on sustainable agricultural systems. The input needed to improve the modes of production yields, however, needs a very different type of investment: Less in terms of capital-intensive inputs, and more in terms of knowledge, skills. What is needed is capacity-building and training to introduce resource conserving and production enhancing technologies under the control of local communities.

As a person internationally committed to the implementation of human rights, I would like to ask you to urgently:

- Take the measures within your sphere of competence and influence to immediately stop land grabbing;
- Deny the WB principles on responsible agroenterprise investment and support;
- Take the measures within your sphere of competence and influence to implement the recommendations of the International Conference on Agrarian Reform and Rural Development (ICARRD) and the International Assessment of Agricultural Science and Technology for Development (IAASTD).

Please keep me informed about the measures you take in this regard.

Yours sincerely,


Carta Traducida:

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Estimado señor o señora:

La FAO estima que durante los últimos 3 años, 20 millones de hectáreas, sólo en Africa, han sido adquiridas por intereses extranjeros. Se ha puesto en marcha un proceso global en el cual inversionistas extranjeros públicos o privados llegan a acuerdos con los gobiernos para controlar terrenos extensos (muchos de estos acuerdos engloban más de 10.000 hectáreas y otros llegan a más de 500.000 hectáreas), los cuales son imprescindibles para la futura seguridad alimentaria de los países en cuestión. Estos acuerdos de adquisición de tierras a gran escala, más conocidos como acaparamiento de tierras, tendrán un impacto severo en los derechos humanos de la población local, sobre todo en el derecho a una alimentación adecuada. El acaparamiento de tierra - aún cuando no conlleva desalojos forzosos - niega la tierra a las comunidades locales, destruye sus medios de subsistencia, reduce el espacio de las políticas agrícolas que benefician a los/as campesinos/as, destruye los ecosistemas, acelera el calentamiento global y distorsiona el mercado favoreciendo intereses cada vez mas concentrados de la agroindustria y el mercado global, en vez de apoyar la agricultura sostenible de los/as campesinos/as para mercados regionales y locales y para las generaciones futuras. Por lo tanto, promover o permitir el acaparamiento de tierra viola el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Además, tampoco respeta la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Como respuesta al aumento reciente en la acaparamiento de tierras, el Banco Mundial recientemente ha acabado un estudio sobre la adquisición de tierras agrícolas a gran escala en 20 países y a la vez está promoviendo, en conjunto con la FAO, FIDA y UNCTAD, unos principios que guiarán sus propias operaciones y las reacciones de los gobiernos y otros implicados en la adquisición de tierras a gran escala. Dado el nivel bajo de inversiones en la agricultura, particularmente en Africa, se argumenta que cualquier inversión - pública o privada - en países de rentas bajas y zonas rurales es positiva en principio y que el cumplimiento de ciertos estándares harán de estos acuerdos una oportunidad seguramente beneficioso para la población local.

Estos principios no cumplirán sus objetivos aparentes. En realidad intentan legitimar el acaparamiento de tierras. Facilitar el control extranjero a largo plazo de las tierras de cultivo de las comunidades rurales es totalmente inaceptable sin importar qué normas se sigan. Los principios del Banco Mundial, que son de seguimiento voluntario para el sector privado, pretenden distraer del hecho de que lo imprescindible en este momento son políticas públicas radicalmente nuevas, obligatorias y efectivas que regulen diversos ámbitos de la inversión, el mercado financiero y la agricultura para poder superar las múltiples crisis que generan estos intereses creados en la alimentación, la sostenibilidad agrícola y el clima.

Los pasos a seguir son bien conocidos: Aumentar las bases económicas de campesino/as, sin tierra y comunidades indígenas asegurándoles acceso seguro y suficiente a la tierra, el agua, créditos y mercados locales para que puedan producir alimentos. Invertir substancialmente en agricultura ecológica para el campesinado, combinando conocimientos modernos y tradicionales sobre sistemas agrícolas sostenibles. Para mejorar el rendimiento de los cultivos hace falta otro tipo de inversión muy distinto: menos aportaciones de capitales, y más  conocimiento, información y técnicas. Se necesita más capacitación y formación sobre la conservación de recursos y el uso de tecnologías que mejoren la producción bajo el control de las comunidades locales.

Como una persona dedicada al nivel internacional al respeto de los derechos humanos, quisiera rogarle urgentemente que:

- Tome medidas en su esfera de influencia para parar inmediatamente el acaparamiento de tierras.
- Rechace los principios  del Banco Mundial sobre las inversiones agrícolas responsables.
- Tome medidas en su esfera de influencia para llevar a cabo las recomendaciones de la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrolla Rural (CIRADR) y las recomendaciones de la Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD).

Por favor, manténgame informado/a sobre las medidas que usted tome al respecto.


Atentamente,


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